(Hand held stars, by Blask22)
Hoy no me apetecía sentarme allí, en aquella playa de arena mullida. La chica de las estrellas decidió no sonreír aquel día, decidió no visitar su casa en las estrellas aquella noche. Pero aunque no le apetecía, fue consciente de su obligación en todo momento. Así que se sentó allí, en aquella vieja playa que nadie recuerda, sin tumbarse, como si ocupando el menor hueco posible se consiguiera sentir menos intrusa. La chica de las estrellas no tenía confesiones aquella noche, no tenía anhelos de saber más astronomía, de saber más sobre política. No tenía deseos secretos. Abrió un libro, algo de un tal William Shakespeare que había rodado hasta su mesita de noche, intentando reconcentrarse en la lectura. Aquella noche, la chica de las estrellas se sentía especialmente dramática. Allí, sentada, con la única compañía de Hamlet, no tenía canciones, ni ganas de psicoanalizarse para intentar encontrar la respuesta a aquel estado de ánimo. Intentaba recordar cómo era el susurro de las olas al enfrentarse en una pelea de titanes, puesto que por más que escuchaba, no conseguía encontrar el sonido exacto que la hacía estremecer.
Así que esa noche, la chica de las estrellas decidió confesar sus lágrimas al mar, mientras las estrellas, recelosas, la miraban y la condenaban a abandonarse en aquella playa vieja de arena mullida…
M

Hola, gracias por pasarte por el mirador. Me gusta como escribes, bonita presentación.
ResponderEliminarMucho ánimo para tu nuevo blog, saludos desde Marte!